sábado, 14 de agosto de 2010

Mi prisión

Tú, Cautiva en mi corazón,
Ahí dentro arañas, muerdes,
dueles, dañas;
Bella bestia enjaulada
Tormenta que no enfría
mi humilde prisión.
Qué fácil para el pobre carcelero
abrir la puerta y liberarte,
Pero no hay llave que abra mi puerta;
O quizás no quiero encontrarla.
Antes se derrumbarán
los muros que te rodean,
que dejarte marchar.
Entonces, ni visitante, ni cautivo,
podrá nunca más entrar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario